Hoy, lunes 2 de noviembre de 2009, que seguramente para muchos de los lectores de este blog sea conocido como “día 2 después de la semana de Oasis” inauguro una sección que espero que os guste porque la verdad es que a mi me encanta. Es algo que llevaba bastante tiempo queriendo hacer y por fin lo llevo a cabo hoy.
Se trata de que cada lunes, un amiguete entendido en esto de la musica os va a recomendar 10 canciones, lo que en el mundo anglosajón se conoce como una tracklist, con sus respectivas razones de por qué merecen ser escuchadas.
Y mi primer artista invitado no es otro que mi jefe en ese enorme blog musical llamado El sonido de California, Alberto. Este es el texto que me ha enviado para tal acontecimiento.
10. Llegará la tormenta. Amaral: Eh, veamos, podría contaros cualquier milhoja a la hora de explicar la presencia del dúo zaragozano en este tracklist, pero cuando estaba anotando las 10 canciones, al otro lado de la ventana del autobús llovía y no sé, me acordé de ella. Además, se trata de una bonita versión del tema de uno de mis intocables en esto del Rock ‘n’ Roll, el A hard rain’s a-gonna fall de Bob Dylan.
9. Otra noche sin dormir. Barricada, Rosendo y Aurora Beltrán: Aunque me gusta el título, personalmente me quedo con el “Machacando la cabeza pa’ juntar cuatro palabras” del comienzo. Será que los escritores, cuando no disfrutamos de la compañía de la musas, podemos tenerlo difícil incluso para armar una triste línea. Buena canción, muy rockera ella, ideal para entonar en la ducha a pleno pulmón. Por cierto, Barricada está a punto de estrenar álbum, aviso a navegantes.
8. Si el cielo está gris. Extrechinato y tú. Hablando de tormentas y de originalidad, esta fue la otra canción que vino a mi mente a propósito de las inclemencias meteorológicas para la lista de Mike. Robe y Fito unieron sus fuerzas para homenajear al poeta Manolo Chinato por primera vez en 1996 y yo no me enteré hasta hace un par de añitos. La combinación de semejantes timbres, tan diferentes, suena sorprendentemente bien. Buen ritmo y buena letra.
7. El vals del obrero. Ska-P. Haberse criado en un barrio obrero del extrarradio madrileño tiene estas cosas, que por naturaleza te identificas más con unas letras que con otras. En la actualidad los adolescentes de la zona tiran más por el pokerismo, pero cuando yo empecé a coquetear con la música la historia era bien distinta, o quizás no tanto… El caso es que el tema de estos vallekanos con “k” siempre ha sido un asiduo en mis listas de reproducción. Si ya lo decían ellos: “Este es mi sitio, esta es mi gente; somos obreros, la clase preferente”.
6. Copenhague. Vetusta Morla. Parece mentira que un cántabro me enseñara la canción por primera vez, y después una canaria me recordara que esta banda madrileña llevaba más tiempo en la música de lo que mucha gente pensaba. Y es que a estas alturas de la película ¿quién no ha oído hablar de los vetustos? En fin, de su lista de temazos aplaudidos por crítica y público me quedo con este de nórdico título. Quien no sienta algo escuchando esto ni es madrileño, ni cántabro, ni canario, ni danés, ni nada. Sencillamente no es de este mundo.
5. Apuesta por el Rock ‘n’ Roll. Héroes del Silencio. Finalmente me decidí por la original del grupo más universal que ha dado Zaragoza, y por qué no decirlo, España entera, pero la versión que Bunbury realizó años más tarde en vivo, y en solitario, podría haber ocupado su lugar tranquilamente. Estamos ante todo un himno, pese a que no esté del todo de acuerdo con su letra… Esto lo escribe alguien que, de momento, sólo ha ganado apostando por el Rock ‘n’ Roll.
4. Los rockeros van al infierno. Barón Rojo. Si en el caso anterior la letra no me convencía, ahora la cosa cambia. Lo digo porque si de algo podemos presumir los simpatizantes del rock es de tener apalabrada un bonito adosado con vistas a la Laguna Estigia… cortesía de Satanás, faltaría más. Ventajas de disfrutar de bandas y canciones legendarias y, como decía esta misma, de “tías buenas”.
3. Hoy te la meto hasta las orejas. Extremoduro. Medité mucho incluir o no la canción, por aquello de la imagen que os podríais llevar de mí… ¡pero qué demonios! Al fin y al cabo, como animales que somos es normal pensar esto de vez en cuando. La letra se las trae. Lo más vulgar que te puedas imaginar, de acuerdo, pero engancha como ella sola. Robe y compañía me invitaron un buen día a dejarme llevar por mis más bajos instintos rockeros, acepté y no me arrepiento. ¡Caló!
2. La posada de los muertos. Mago de Öz. Cuando se salía de farra por Moncloa no había nada mejor que te sorprendiera el pincha de turno, vaso en mano, con el “¡Alza tu cerveza!” de José Andrea. Y si no eran sus acordes, más tarde o más temprano aparecían los de Fiesta Pagana, los de Salir de Extremoduro o los del citado vals del obrero de Ska-P. En definitiva se trataba de pasar un buen rato con los amigos y si podía ser con algo así retumbando en el pabellón auditivo, pues adelante. Un momento para recordar.
1. Bienvenidos. Miguel Ríos. Quizás sea que aún no me he hecho a la idea de que el gran Miguel Ríos haya colgado el micrófono. O tal vez se deba a que, como buen hijo de vecino, también tire de tópicos para ir sobre seguro en las grandes ocasiones. El caso es que el número uno de la lista es un clásico de clásicos, y el primer tema que escuché de los 10 hace unos cuantos años. Yo también os daría la bienvenida, hijos del Rock ‘n’ Roll, pero me temo que esto ha llegado a su fin. Hasta otra.




[...] Bienvenidos Hace una semana, quizás algo más, “Mikebald” me pidió un listado con diez canciones para una sección de su blog. En busca de la originalidad y en detrimento de lo fácil, en otras palabras, por no tirar exclusivamente de anglosajonadas a la hora de confeccionar tal decálogo me decanté por productos nacionales. Y entre ellos, uno de Miguel Ríos, aunque de esa historia sólo desvelaré el título del tema porque como lo tenéis ahí arriba y en letras grandes, no hacerlo sería una estupidez que ya quisieran haber engendrado los guionistas de Forrest Gump. Además así os quedáis con la cabeza llena de indógnitas y no tenéis más remedio que hechar una ojeada a la dichosa lista en La gramola de Keith. [...]